miércoles, 9 de abril de 2014

El Forest resucita con diez



El Nottingham Forest empató (3-3) ante el Sheffield Wednesday en el partido de Championship que ambos equipos disputaron en City Ground el martes. Cuando peor lo tenían los hombres de rojo, perdiendo 1-3 y con un jugador menos por la justa expulsión del capitán Danny Collins, un gol de Marcus Tudgay y una falta magistralmente lanzada por Jamie Paterson consiguieron rescatar un punto que durante muchas fases del partido pareció perdido. Con este empate el Forest baja a la décima posición de la clasificación, pero curiosamente su distancia con el sexto puesto se reduce a tan sólo cuatro puntos. 

En todo caso, más allá de la sorprendente resurrección tras quedarse con diez, las sensaciones que dejó el partido fueron principalmente negativas. Las de una plantilla que ya no cree en sus posibilidades y que sólo espera que acabe la temporada cuanto antes para disfrutar del sol en alguna playa perdida gracias al dinero que muchos seguidores se han dejado durante la temporada y a los que ellos no han sabido corresponder con su esfuerzo por una camiseta histórica. Sólo tres honrosas excepciones se salvaron ante un muy pobre Sheffield Wednesday. 

La lucha, el corazón, el coraje e incluso un gol lo puso Jamie Mackie. Siempre combativo, nunca da un balón por perdido y se deja el alma sobre el césped. Suyo fue el primer tanto del Forest, con un gran cabezazo viniendo desde atrás. Y también hay que concederle gran parte del mérito del segundo. Lucho un balón que se perdía por la banda al que nadie quiso ir. Se pegó con el defensa rival y consiguió sacar un centro que, ¡oh sorpresa cabeceó Tudgay a la red!

Muchos se sorprendieron cuando Tudgay sustituyó a un apático y poco profesional Henderson. El ex delantero del Millwall fue de los que se borraron bien pronto, en cuanto las cosas se complicaron un poco. No luchó los balones divididos, ni siquiera corría a defender. Tudgay, recién llegado de su fallida cesión en el Charlton, fue todo lo contrario. Empezó por ganar todos los duelos aéreos que antes Henderson había perdido. Y eso que es diez centímetros más bajo. Continuó presionando a Buxton y Llera en la salida del balón, algo de lo que Henderson dimitió. Y acabó por marcar un gol, de cabeza en el segundo palo, que dio vida a Forest cuando ya jugaba con uno menos. 

Si las ganas las pusieron Mackie y Tudgay, la calidad la puso una vez más el joven Jamie Paterson. Fue el único que quiso el balón, que asumió responsabilidad para encarar y regatear a cuantos rivales le salieron al paso. Con la exuberancia de su juventud demostró más personalidad que muchos de sus compañeros. Porque no fue un partido fácil para el Forest. La presión alrededor del equipo es grande y la grada ayudó muy poco, como ya viene siendo habitual. Demasiados murmullos y protestas y muy poca ayuda al equipo. En esas condiciones, bastante tensas, es en las que se separa a los buenos jugadores de los grandes futbolistas. Y Paterson tiene ingredientes para pertenecer al segundo grupo. Su personalidad y descaro son fundamentales en su juego veloz de regate y remate. Tiene además una técnica depurada y un tiro de media distancia bastante potente. Prácticamente él sólo se echó al equipo a la espalda cuando todo parecía perdido. Con la ayuda inestimable de Mackie y de Tudgay, que se pelearon y abrieron huecos, Paterson obligó a la defensa del Wednesday a retroceder y cometer faltas que hasta el último cuarto de hora no habían concedido. Paterson redondeó su buen partido con un golazo. A falta de tres minutos para llegar al final, Tudgay luchó un balón más. De espaldas a los centrales consiguió controlar y fue derribado por Buxton. La lucha, fuerza y entrega de Tudgay se vieron recompensadas con un derechazo impresionante de Paterson que superó la barrera limpiamente y se fue a la escuadra de Kirkland. 

Hubo incluso oportunidad de ganar el partido, en un remate (como no) de Paterson que salió fuera por muy poco. Una victoria hubiese sido lo normal dada la escasa calidad del rival, pero el empate, y en las condiciones en que se consiguió, dice mucho de lo mal que está este Forest. Al final resulta que la afición salió medio contenta, pero la realidad es que el equipo transmite sensaciones pobres. Desorganizado en defensa, el ataque tampoco funciona porque nadie quiere el balón. A veces se recurrió tanto al balón largo que la sombra de Steve Cotterill se asomó por City Ground. 

Quedan cinco partidos para que acabe la temporada. Aunque aún hay posibilidades matemáticas de alcanzar las eliminatorias de ascenso, el juego del equipo despierta muy pocas esperanzas. Sólo cabe esperar que al menos la plantilla sea más profesional y defienda la camiseta con algo de honor hasta que termine el último partido. Ante el Wednesday se resucitó con diez, pero sólo tres de ellos lo dieron todo de verdad. Mucho han de cambiar las cosas cuando llegue Stuart Pearce para afrontar la próxima temporada.

2 comentarios:

cityground dijo...

Agradecer a Borja por su retorno a blog con las crónicas del Forest.

Otra jornada sin ganar y van 11, al menos no se perdió pero eso vale de poco.

Este final de liga debe servir para saber con quién se puede contar de cara a la próxima temporada, y pocos están haciendo méritos para seguir.

Al menos Tudgay y Mackie lucharon, otros ni eso. Y fichajes como Paterson son los que hacen falta, jóvenes de calidad y con progresión.

Pearce tiene mucho trabajo de cara a la próxima temporada.

El sábado contra el QPR, me temo otra derrota.

Ricardo Carranza dijo...

sin, duda, otra derrota, adios play-off, sera mejor ir planeando la siguiente temporada.